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13 de diciembre de 2011

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mentaste la palabra y enmendaste
cocida en la cocina sufilada
una tribu de mí para tu cosecha
de hijos pitucones

y éramos tan felices que ahora
nada es un escándalo de patio

entretanto
de entrecasa
se me abre el campo de un sablazo
de un tiro de ladrillos salta un mar

1 comentario:

anuar bolaños dijo...

HALO


El olor de la casa tiene la alquimia de tu piel.
Entre tu cintura y tus caderas
sobresale un ánfora.
Ríes sin que te alcance a oír
y esa alegría debe ser jardín saturado
o mar descompuesto.

Cada amor gozado
es una hazaña irrepetible.

Tu recuerdo es esta luz que no flaquea.