mentaste la palabra y enmendaste
cocida en la cocina sufilada
una tribu de mí para tu cosecha
de hijos pitucones
y éramos tan felices que ahora
nada es un escándalo de patio
entretanto
de entrecasa
se me abre el campo de un sablazo
de un tiro de ladrillos salta un mar
1 comentarios:
HALO
El olor de la casa tiene la alquimia de tu piel.
Entre tu cintura y tus caderas
sobresale un ánfora.
Ríes sin que te alcance a oír
y esa alegría debe ser jardín saturado
o mar descompuesto.
Cada amor gozado
es una hazaña irrepetible.
Tu recuerdo es esta luz que no flaquea.
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